mientras ibamos camino a
la combi
se degeneraba gradualmente
el edificio al frente nuestro
tú me miraste con cara de
asombro senil
cuando te conté el sueno
que viví ayer y siempre
y me contaste que
el mundo es una pelota de
tenis y que con ella juegan
los maestros del pingpong
La planta me guiñó cuando
terminaste, como diciéndome
que no te
crea nada.
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